Hago un círculo conmigo misma,boca-oreja/oreja-boca,y me pongo a jugar sola al juego en el que tienes que decir una palabra al oído para crear una cadena de palabras que vaya en aumento.Recomiendo que no lo hagan en sus casas.
Yo tengo miedo,ahora mismo con la luz del día colándose por la ventana,la tele encendida,y el calendario girado por el mes de Septiembre.Tengo miedo.Si tengo miedo ahora,imagínate si está noche no sale la luna.Demasiado silencio por fuera,demasiadas palabras trotando por dentro.Tengo miedo mezclado en el bol de mi estómago con una o dos cucharadas de nervios.No me preguntes el por qué,porque ni tan sólo yo lo se.Sólo se que tengo miedo,miedo y dos cucharadas de nervios.Nervios por ver cosas y no poder cogerlas,como quien ve una película en tres dimensiones y siente que está dentro sin poder tocar al compañero de reparto.Tengo miedo, dos cucharadas de nervios y un pellizco de inseguridad.Inseguridad por creerme tan segura.Por creerme tan segura de que hay demasiadas cosas (im)posibles.No estoy hecha para tomar decisiones tempranas.Así que a estas alturas de la mañana,ya tengo miedo,dos cucharas de nervios,un pellizco de inseguridad y unas gotitas de sudor en las manos.El sudor en las manos supongo que es la causa/efecto del resto de sensaciones y pensamientos vertidos en el bol de mi estómago.Miedo,dos cucharas de nervios,un pellizco de inseguridad,unas gotitas de sudor en las manos y cien gramos de ansiedad.La ansiedad y yo somos amigas íntimas.Conozco cada uno de sus pasos en mi cuerpo y los controlo tanto que a veces le ato de pies y manos devolviéndole la jugada.Así que tengo miedo,dos cucharadas de nervios,un pellizco de inseguridad,unas gotitas de sudor en las manos,cien gramos de ansiedad y un suspiro.El suspiro debe haber salido de alguna burbuja de ese bol de sensaciones estomacales,efervesciendo por los pulmones para darme un respiro.Miedo,dos cucharadas de nervios,un pellizco de inseguridad,unas gotitas de sudor en las manos,cien gramos de ansiedad,un suspiro y un chorrito de preocupación.La preocupación incluye alguna de las otras sensaciones,teniendo poco que ver con la raíz.Preocupada por situaciones ajenas,adversas e imposibles de controlar,parar,solucionar,desaparecer.Difíciles de beber sin taparse la nariz.Así que tengo gambas,tengo chopitos,tengo croquetas,tengo jamón.Eso para quitarle un poco de hierro al asunto.Mezclémoslo; Tengo miedo,dos cucharadas de nervios,un pellizco de inseguridad,unas gotitas de sudor en las manos,cien gramos de ansiedad,un suspiro,un chorrito de preocupación,gambas,chopitos,jamón y un puñado de ganas.Ésta última es la que pega un soberano bofetón al resto de lo ingredientes sensacionales (que no de sensacional,ni de sensacionalista) vertidos en el bol.La que tira del carro o los tira del carro,las manos que cogen al toro por los cuernos o las que mecen la cuna.El puñ(ado)etazo de ganas.Tengo miedo,dos cucharadas de nervios,un pellizco de inseguridad,unas gotitas de sudor en las manos,cien gramos de ansiedad,un suspiro,un chorrito de preocupación,gambas,chopitos,jamón,un puñado de ganas y mucha mucha tontería.
Cojo caparazón y chaqueta,dos en uno.Esa que tiene el pelo marrón que tanto te gusta acariciar.Cara lavada,coche en marcha y cinco minutos de trayecto que me llevarán a la Ciudad del Alma,del alma a pelo (marrón o no),del alma con accesorios y subtitulos,del alma empaquetada en cemento,del alma a medias,del alma a tintas,del alma encogida en una esquina,del alma en el techo,del alma en la barandilla,del alma al aire libre,del alma en fase de busca y captura,del alma escondida,del alma en nevera,del alma fundida,del alma desnuda,del alma vestida,del alma corriendo buscando salidas,del alma descalza,del alma dormida.Alma que se toma la licencia de dormir dulce,porque la vida a ratos es salada.Allí nos encontramos,nos buscamos,nos cogemos,nos bajamos,nos sentamos,nos sentimos,nos miramos,nos vivimos.En el alma,dónde sino podemos encontrar la parte imaginaria de la cabeza.
Te beso en la frente,no quiero manzanas.
Ahora que estamos rozando la medianoche y he perdido los tacones como cualquier cenicienta,ahora que la luz del día no me oye y las estrellas aunque estén a años luz siempre me estan iluminando a través de tus ojos,voy a aprovechar para bajarme la cremallera que sella al completo mis adentros.Ahora que nadie me está escuchando,reconozco que eres tan buen conversador en tus palabras como en tus silencios.No puedes evitarlo,cada punto es una viruta de chocolate negro.Ahora que la mayoría están de puente vamos a hablar de trabajo,seguro que allí tus manos se piden por turnos,se rifan a papeletas,quien gane se lleva por todo el morro un chorro de energía de tus dedos al más puro estilo E.T terrenal.Ahora que las carreteras están semidormidas,voy a susurrarles que pienso ir despertándolas a cada una de ellas con nuestros pasos,que vamos a jugar al escondite por todos los rincones del mundo,que no hay curvas que valgan,ni cuestas que me den miedo subir de tu mano,que si existen problemas los meto en una mochilla hasta que descansen y que probablemente el mejor lugar del planeta sea ese en el que tu estés.Ahora que ya tenemos la barriga llena de placeres caros,tan caro como es respetarse,quererse,hacerse valer y sentirse valorado.Puedo decir que pagaría una vida entera por volver a encontrarme contigo,en estos tiempos en los que lo barato es pegarle un tiro al vecino,saltar desde un tercer piso sin mirar si pasan coches o dejar a tu mujer durmiendo en cemento.Ahora que ya estoy en pelotas por dentro puedo decir que la pareja ideal existe,por lo menos la mía.Nunca he pensado en buscar una media naranja,ni si quiera soy yo la mitad de una de ellas,así que para qué perderme entre fruteros.Prefiero haberte encontrado a ti,entero,entre tanta gente.
Ahora que en esta línea nadie me debe estar leyendo,quiero decirte que me río muchas veces sola pensándote.Y eso me hace profundamente feliz.
8:35 am,
Dana no ha dormido bien y se toma un café con leche. Está dulce, pero ese dulce tan raro de la sacarina, que te sabe a artifical. Ya has pensado en ella eh... si te tengo calada Dana, a mi no puedes mentirme.
11:00 am
Y ya necesita su segundo café. Vegeta hasta la hora de comer creando historias que no son la suya, pero que pide cada día de rodillas que algún día, a ser posible no muy lejano, lo sean.
14:00,
Tercer café y se aguanta las ganas de fumar porque solo fuma fuera de casa, o sentada en las ventanas.
15:00,
En el autobús de cada día piensa otra vez en ella y la ve en cada gotita de lluvia que resbala por los cristales. El vaho de su boca acaria el cristal, lo besa casi con ternura. Las clases que nunca empiezan a su hora se le hacen eternas y siempre mira por la ventana porque el edificio es antiguo y le gusta. La verdad es que si lo pienso, Dana se ha pasado media vida mirando a través de ventanas.
19:07,
Da el último sorbo a su café número cuatro. No se da cuenta, pero es un círculo vicioso: toma café porque no duerme bien, pero después de 4 dosis de cafeína es imposible dormir bien. Y así pasan los días, entre café, nicotina y 586 pensamientos dedicados a su blancanieves. Ay Dana, Dana... menos mal que te habías prometido no acordarte de ella hoy.
Hay canciones que me niego a escuchar, porque la verdad es que solo hablan de ti y de mi. Si, si, que aunque no te lo creas eres en quién pienso al escribir mis renglones torcidos, que eres esa musa de zapatillas rotas y vaqueros desgastados, de sonrisas a destiempo y lágrimas frustradas de nunca resbalar. Nunca llevamos a término algunos momentos, o ninguno de ellos. Pero los pienso, me chorrean de los dedos entintados y luego se me escapan desgarrados en forma de acordes y punteos de mi voz. Nos fabrico historias por si no podemos vivirlas.
Dónde irán las fotos que se rompen. Qué pasará con las caras rotas. De dónde se saca el valor para partir las fotos en pequeños trozos. He rebuscado en mis cajones y no encuentro nada que se parezca a Valor. Si tú tienes, préstame un poco. Cuando acabe prometo devolvértelo. Pero qué puedo hacer si tú tampoco encuentras a Valor en tu armario o en tú bolso. Miraré debajo de la cama, quizá Miedo esté subido en mi colchón con las piernas colgando y el pobre Valor está anulado, cogiendo polvo ahí abajo.
¿Quieres hacer la colada conmigo? Me gusta ir a la lavandería y ver girar la lavadora. Como en aquella película...¿cómo se llamaba? Ai...Pero si lo tengo en la punta de la lengua. ¡Ah si! "Tu vida en 65 minutos". Y si quieres podemos bailar imaginando que suena una canción lenta, lo digo por si te aburres. O también puedo cantarte bajito una canción que te guste. Intentaré no destrozarla, pero no prometo nada. Luego si te apetece, solo si te apetece, voy a la tienda de enfrente y compro unas gominolas de colores. Puedes contarme tu vida mientras meto la ropa en la secadora y luego yo te cuento la mia mientras la guardo en un saco, tipo película americana. Y para terminar la tarde podrías dejar un libro bonito en mi bolso con tu número de teléfono en la primera página. Luego en mi casa me sorprenderé y sonreiré como una gilipollas, preguntándome cuándo me voy a atrever a llamarte. O no, quizá no te apetece nada hacer la colada porque te parece lo más aburrido del mundo. Yo te voy a estar esperando en la primera silla de la lavandería: todo depende de ti.
Hoy tampoco te hablaré sólo a ti, y te encontrarás en cada línea. Hoy tampoco espero tus quejas sobre mi falta de orientación para encontrarte. Hoy tampoco me verás con aquella camisa enorme y las botas desgastadas, creo que no saldré a la calle. Me quedaré aquí a media luz, me dormirá la tarde y me cantará nanas la noche, la que no compartes. Pintaré de rojo mis uñas para recordarme que por mis venas corre sangre, a veces creo que no, no tengo cuerpo para decir suficientes mentiras. Dedicaré mis momentos romanticones para intentar encontrarte, aunque sea en estas letras. Hurgaré hasta lo más profundo de mi ser, para descubrir respuestas y saber de dónde proviene este vaivén. Será hoy que susurre frases, que acribille las hojas. Pero no hablaré sólo de ti. A contraluz, las palabras saben mejor. Saben a verano dulce, con un toque de madrugadas amargas. Saben a días de sonrisas, y depende del día a lágrimas enlatadas. Y si cierro los ojos hoy tengo miedo a quedarme. Pediré a la luna que no me robe la inspiración, y al sol que no me quite tu piel, pero sólo lo haré si tienes el valor de no soltarme.
